#Nacional Los tres uniformados, dice la Fiscalía, habrían omitido su deber de garantizar la vida de los reclusos que estaban bajo su custodia al actuar de forma pasiva ante las voces de auxilio. Aunque la Fiscalía expuso sus evidencias, ellos se declararon inocentes.

Una subteniente y dos patrulleros de la Policía, procesados por la muerte de ocho reclusos tras un incendio en el CAI San Mateo, en Soacha, esperarán el juicio en sus casas. Así lo decidió un juez de garantías, quien luego de escuchar los argumentos de a la Fiscalía, les impuso medida de aseguramiento, pero les otorgó el beneficio de prisión domiciliaria.

La conflagración por la que investigan a los uniformados, se registró el pasado 4 de septiembre cuando, según las versiones de los testigos, los reclusos realizaron un motín porque los agentes no permitieron las visitas de sus familiares. Por lo tanto, provocaron una primera llama con un encendedor y espumas, que se propagaron con rapidez en la celda, de no más de 12 metros cuadrados.

A raíz de esto, la Fiscalía adelantó una investigación y reunió evidencias que, a su criterio, dan para llevar a los tres policías a juicio, como los presuntos responsables de la tragedia. Por esta razón, les imputó cargos por homicidio agravado por omisión y tentativa de homicidio agravado, cargos que, como era de esperarse, los procesados no aceptaron y se declararon inocentes.

No obstante, las razones del ente acusador se basan en las posibles fallas que cometieron los policías, al no haber garantizado la vida de los reclusos que estaban bajo su custodia y al no haberlos evacuado a tiempo. Es más, insiste en que los policías habrían actuado de forma pasiva frente a los gritos de auxilio que provenían del interior del CAI y de sus familiares, que se encontraban presenciando los hechos.

De acuerdo con los elementos de prueba obtenidos por los fiscales de la Seccional Cundinamarca y de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, los uniformados no habrían controlado el incendio ni habrían atendido su deber de garantizar la integridad de los privados de la libertad.

En la exposición del caso, la Fiscalía dio cuenta de cómo la subteniente, que estaba al mando de la estación, fue quien negó el accesos de las visitas a los presos, situación que, al parecer, fue la causa del motín y del posterior incendio. Por su parte, uno de los patrulleros habría actuado con indiferencia al no intentar apagar las llamas con un extinguidor que estaba a pocos metros de su puesto de servicio, mientras que del segundo agente hay imágenes y testimonios que evidenciarían su pasividad ante la tragedia.

Esto se suma al relato de las familias, que ese día se encontraban fuera del lugar y que aseguran que hicieron todo lo posible para sofocar las llamas por las ventanas, pero los uniformados se lo impidieron. Contrario a este testimonio, se encuentra el del coronel César Castro, comandante de la Policía de Cundinamarca, quien aseguró que en ese momento se hizo todo lo correspondiente en estos casos, pero que hubo dificultades para abrir la celda por la conflagración.

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